Permíteme decirte, narrarte aquella historia en la que aunque tú no lo sepas, te inventé una y mil veces. Cantamos mil melodías e hicimos millares de proyectos.
Y así mismo como la luz de un sueño que no cala en este mundo, pero que existe... fue que viviste conmigo mil momentos, aprendimos a no discernir la realidad del pensamiento.
Y así mismo como la luz de un sueño que no cala en este mundo, pero que existe... fue que viviste conmigo mil momentos, aprendimos a no discernir la realidad del pensamiento.
No debería contarlo, mas no obstante aquí me encuentro, en esta espinosa realidad; donde siempre duermo sin ti, mas contigo sueño. Duermes a mi lado; sin saberlo.
Y son los besos que nunca me diste los que quedan.
Es que hay una parte tuya que no conoces; haz llevado otra vida a mi lado, hemos charlado muchas tardes, sin prisa, con calma.
Y por igual, cediste al deseo de mis labios (que sin embargo en ocasiones sí hiciste.)
Y así he vivido... en un hilo apegada a la tenue sombra de tus pasos.
Y esas noches en un Bar "a mi sorpresa", donde me embriago de tu risa.
He vivido siempre fiel a ti, como la luz del sueño aquel que no recuerdas cuando despiertas.
Por eso te echo al abandono, más llegas de repente, sin estar aquí...Tu mirada me asfixia la siento negra, abisal e infinita...pegada en mí.
Y me invaden las ganas de hallarte, más te cedo al olvido. Se los regalo al olvido, todos los momentos que llevo en mi alma, caricias que nunca fueron mías, caprichos de niña empedernida.
Me abisma el pensar que nunca fuiste mío y mucho mas el de que nunca lo serás.
Pienso en cada mentira que guardé atesorada en aquel cajón, y no las quiero junto a mí, se las regalo al abandono.
Y allí en medio de esa ilusión inerte, de por fin no quererte
vienen a mi esas palabras sabias de Benedetti que retumaban en las paredes de mi mente..."El olvido está tan lleno de memoria"
