Asfixiante es la sensación que llevo dentro, mientras solo palpo las portentosas reminiscencias y las huellas que dejan marcadas tus besos. Garrafal es la velocidad a la que mi corazón palpita con el roce de tus manos, espasmos esporádicos de enajenación donde mi alma converge con la tuya, mas sin embargo todo queda en nada. Las ráfagas de dudas se hacen insoportables y sé que perteneces al viento. Quisiera refugiarte en aquel resguardo del corazón pero insistes en alejarte. Yo intento acercarme y decorar tus labios con un grafiti de poesía que narra incesantemente mi corazón, una exagerada lirica de romances simbólicos empapados de sensaciones efímeras, no obstante reales y de imágenes de tono fantástico donde tachamos el pasado, donde sumergidos en un abismo de infinita paz caminamos equidistantes y alborozados.
Y deseo cargar tu espíritu y albergarlo en otros tiempos donde solo nos refugie nuestra existencia, curarte las heridas de amor con besos perennes rebosados de mieles agrias y ácidos dulces, quisiera poder tomar el futuro y dejártelo aquí, aquí en tus manos simples y llanas. Mis palabras se pierden al tratar de conceptualizar esto que vivo, se pierden en el aire y no llegan a tus oídos, mas se jactan de conocer tus caricias.
Y nacen de mis manos y duermen contigo en silencio, no osan en describirte ni descifrarte solo tocarte y tú no estás. Está tu silueta y tu figura sin alma alguna. Estas vacio, rebosado de inercia y yo me pierdo en tu mirada que al final no dice nada.
Me seco las lágrimas, prendo un cigarrillo y le hago compañía a la soledad…