Absolutamente Nada

21 de octubre de 2008

Claustrofóbica dentro de mí misma, siento paulatinamente las paredes dentro de mi alma disminuir…

Asfixiante es la sensación que llevo dentro, mientras solo palpo las portentosas reminiscencias y las huellas que dejan marcadas tus besos. Garrafal es la velocidad a la que mi corazón palpita con el roce de tus manos, espasmos esporádicos de enajenación donde mi alma converge con la tuya, mas sin embargo todo queda en nada. Las ráfagas de dudas se hacen insoportables y sé que perteneces al viento. Quisiera refugiarte en aquel resguardo del corazón pero insistes en alejarte. Yo intento acercarme y decorar tus labios con un grafiti de poesía que narra incesantemente mi corazón, una exagerada lirica de romances simbólicos empapados de sensaciones efímeras, no obstante reales y de imágenes de tono fantástico donde tachamos el pasado, donde sumergidos en un abismo de infinita paz caminamos equidistantes y alborozados.

Y deseo cargar tu espíritu y albergarlo en otros tiempos donde solo nos refugie nuestra existencia, curarte las heridas de amor con besos perennes rebosados de mieles agrias y ácidos dulces, quisiera poder tomar el futuro y dejártelo aquí, aquí en tus manos simples y llanas. Mis palabras se pierden al tratar de conceptualizar esto que vivo, se pierden en el aire y no llegan a tus oídos, mas se jactan de conocer tus caricias.

Y nacen de mis manos y duermen contigo en silencio, no osan en describirte ni descifrarte solo tocarte y tú no estás. Está tu silueta y tu figura sin alma alguna. Estas vacio, rebosado de inercia y yo me pierdo en tu mirada que al final no dice nada.

Me seco las lágrimas, prendo un cigarrillo y le hago compañía a la soledad…

1 comentarios:

Octavio A. Landolfi dijo...

...Y yo mientras tanto, del otro lado del humo, me voy desgarrando por no saber que te desgarras, que te sientas en la barca de la soledad a mirar el dolor trepar por tu vientre y tus sentimientos y tus canciones desencantadas.

Me duelo por momentos, pero no es dolor, es sentimiento, es dulce redistribución de los cantos de sirena perdida, es busqueda y cofre cerrado, pero es siempre ser y abrir y darme cuenta de que me he quedado solo.

De que me ahuyentado los angeles de la guarda y solo me queda el camino y las espinas, y un dulce susurro que llega desde el otro lado del humo, pidiendome que escuche, que recapacite, que recuerde que existe una mano y un beso, allá, al otro lado del humo.