Vaina vieja.-

3 de enero de 2008


Y es que mi alma mengua como la más vieja de las lunas. Disminuyen las paredes dentro de mí y ceso de respirar por algunos segundos. Asfixiante es la sensación que llevo dentro… mientras palpo las reminiscencias de esa noche portentosa, mi corazón palpita a una velocidad garrafal y perpleja sin saber que hacer… empiezo a temblar. Me encuentro ajena a poder manifestar una explicación a aquello que fue inexplicable, a brindar una efímera elucidación de eso que sentí. Veo a través de ojos nublados ese diluvio de caricias que me atreví a experimentar por vez primera, encerrada y envuelta en distintos grados de calor, sentí las mieles más agrias y los ácidos más dulces que brotaban de tus labios, los que condujeron mi alma al estado mas sublime de simplicidad, a una trágica perdida de lo racional y al clímax de lo irracional. Y decoraste mis labios con un grafiti de la índole mas poética y te puedo jurar que en aquel momento… (O aquellos momentos) reuní todas las respuestas a los misterios de la humanidad. Pero todo cesa, todo fluye y concluye y así fue la gloria…que me devastó con su inconstancia y oportunismo inoportuno dejando mi lengua quebrada pero siempre con las ganas de una de esas raras sorpresas donde nos volvamos a encontrar de la misma manera.

Luego con tus palabras adornaste mis oídos, y durante una larga hora alimentaste mi ser de las mentiras más dulces que pude haber escuchado, una ilimitada lirica de romances simbólicos que construiste, ahogados en sensaciones, imágenes y de tono fantástico, pero lograste la tan ardua odisea de hallar una armonía entre el realismo y el sentimentalismo Dan las 5 de la tarde y despierto con un infranqueable y abrumador golpe de la realidad y de quien menos quise oírlo, pasan las horas y siento como si una plaga voraz me carcomiese las entrañas de la manera mas lenta y dolorosa posible.

Y aquí, arropada en una falsa moral que me sofoca, pretendo que cambies…cuando lo que amo y anhelo es tu libertad. Dan las 2 de la mañana y sucumbo ante ese desgarrador escenario donde me escondo tantas veces y trato de renovar mi espíritu, pero que difícilmente logro….La soledad….

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